Sobre aquel pilar la Serenísima puso en piedra el listín del pesador público de la fruta. El decreto es de los Inquisitori alle Tariffe, aprobado por la Quarantia Criminal en marzo de 1726, y dicta los precios sin escapatoria: hasta sesenta liras de peso se paga un soldo, hasta doscientas dos soldos, por encima de doscientas cuatro.