En la calle del Piovan, a dos pasos del campo San Maurizio, una fachada esculpida cuenta la historia de un pueblo en fuga: aquí estaba la Scuola di Santa Maria e San Gallo degli Albanesi, la cofradía de los albaneses de Venecia —’scola’, porque no era solo un lugar de culto, sino de encuentro, estudio y ayuda mutua.