Venecia tiene cientos de rii, pero solo uno hace este juego de prestidigitación: desaparece bajo una iglesia y reaparece al otro lado. Desde este puente lo ves con tus propios ojos: el rio del Santissimo apunta recto contra el ábside de Santo Stefano y, en lugar de desviarse, pasa por debajo. Es el único canal de la ciudad aún navegable que corre bajo edificios.