En Campo San Maurizio (plaza veneciana), en el número cívico 2760, el palacio clasicista que Dionisio Bellavite —comerciante de harinas y aceite— mandó levantar a principios del siglo XVI sobre el solar del viejo campanario de la iglesia —en 1564 el Bellavite pagaba todavía un canon a San Maurizio por aquel campanario desmantelado— guarda un secreto que ya no se ve: su fachada fue pintada por Paolo Veronese —cuatro historias en color y dos en claroscuro de historia romana, entre frisos de putti y figuras alegóricas— y de aquel ciclo no queda nada, como de casi todas las fachadas pintadas de Venecia.