El Puente de Rialto es el corazón geométrico y simbólico de Venecia: durante siglos el único enlace estable entre las dos orillas del Gran Canal, «citra et ultra canalem», en el punto donde la ciudad había nacido y comerciaba. A sus pies se alza todavía el Palazzo dei Camerlenghi, sede de las arcas del Estado y del Banco Giro, con las prisiones más temidas de la República.