Poco antes de que el rio della Maddalena (canal veneciano) desemboque en el Gran Canal, a la altura del traghetto (góndola que cruza el canal) de la Maddalena, este palacio de la segunda mitad del siglo XVI aún conserva su aspecto original: nació de la unión de dos edificios vecinos y su fachada mantiene los frescos pintados por Camillo Ballini, pintor de Brescia y seguidor de Palma el Joven.