A orillas del Gran Canal, en el tramo de Cannaregio entre el rio (canal veneciano) della Maddalena y el rio di Noale, Palazzo Ruoda —o Ruoda-Boldù, por los apellidos de las dos familias que lo habitaron, en el número 2256 de corte Bragadin— es uno de esos palacios que Venecia solo muestra desde el agua: se entra por tierra desde la discreta corte Bragadin, mientras que toda la fachada mira al canal.