Entre las polémicas arquitectónicas venecianas, pocas han sido unánimes como la que nació aquí en el verano de 2015. Cuando se retiraron los andamios de la nueva ala del Hotel Santa Chiara, debajo apareció un volumen blanco, cuadrado, marcado solo por una retícula regular de ventanas: los venecianos lo bautizaron enseguida «el Cubo», con un juego de palabras sobre «incubo», pesadilla.