En el rincón más remoto de Dorsoduro, donde Venecia se hacía laguna y barena (banco de arena lagunar), San Nicolò dei Mendicoli es una de las iglesias más antiguas y más populares de la ciudad: la primera fábrica remonta quizá al siglo VII, coetánea de la catedral de Torcello, sobre una isla que se llamaba Mendigola —a menos que «mendicoli» no recuerde simplemente a los mendigos, la pobre gente de pescadores y descargadores que aquí vivía: los Nicolotti, la facción popular rival de los Castellani, que en la iglesia elegía a su propio «dux».