La calle bordea una parroquia antiquísima. La familia Giordani reconstruyó la iglesia en 1009, durante el dogado de Ottone Orseolo, y el párroco Angelo Semitecolo la renovó a sus expensas mediante una disposición de 1251. La consagró en 1305 el obispo de Castello, acompañado por dos arzobispos y tres obispos.