El Campiello Angaran es una pequeña pausa en el tejido denso de Dorsoduro, a pocos pasos de San Pantalon. Aquí una fachada doméstica custodia un tondo de mármol que transforma un muro cualquiera en un umbral hacia Bizancio. Detente en el campiello (la placita veneciana) y alza la mirada: el relieve está insertado entre dos entradas, junto a las huellas cotidianas de una casa aún habitada.