Un pasaje como tantos, entre Calle Zorzi y Corte Nova. Y sin embargo, nada más entrar, entiendes que es una capilla disfrazada de sotoportego —el pasaje cubierto veneciano—: el techo es de casetones pintados de azul y oro, en las paredes se abren dos hornacinas de mármol dedicadas a la Virgen, cuatro grandes lienzos votivos y las inscripciones.