En el número 4438, casi frente a la iglesia de los Santi Apostoli, este palacio guarda una ausencia: en otro tiempo, toda su fachada estuvo cubierta de frescos de Camillo Ballini, de finales del siglo XVI, hoy perdidos. Ballini era de Brescia y se formó bajo la influencia de Palma el Joven y Tiziano. Su fama sigue ligada a los frescos del Palazzo Barbarigo, sobre el Gran Canal, los mejor conservados entre los antiguos.