Entre Via Garibaldi y la Riva dei Sette Martiri, bajo las avenidas y los prados de los Giardini Pubblici, duerme un barrio que ya no existe: la Motta di Sant’Antonio. Hasta 1807 esta era una de las zonas más populares y vivas de Venecia, un mundo de pescadores, encajeras e ’impiaresse’, las mujeres que ensartaban las perlas una a una: la ciudad cotidiana que cuentan las comedias de Carlo Goldoni.