Dos barras de metal fijadas al muro, una más larga que la otra: parecen poca cosa, y en cambio aquí estaba la referencia absoluta de una superpotencia. La más larga es un paso veneciano, poco menos de un metro setenta y cuatro; la otra es un metro patrón. Cada regla, cada asta, cada plantilla usada en el astillero más grande del mundo tenía que corresponder a esas dos tiras de metal.