Donde las Zattere se hacen más anchas, poco antes de Punta della Dogana, se alarga una de las fachadas más imponentes de Venecia: los Magazzini del Sale, los ’Saloni’ —los nueve colosales depósitos en los que la Serenísima apilaba el oro blanco, la sal de las salinas de Chioggia y Cervia que alimentaba el comercio y la conservación de los alimentos de toda la ciudad—.