En el corazón tranquilo de su campiello en Cannaregio, San Canciano custodia la memoria de los refugiados de Aquileia que huyeron de las invasiones: dedicada a los hermanos mártires Canzio, Canziano y Canzianilla y a su preceptor Proto, asesinados en 304, fue fundada según la tradición en 864 y consagrada el 20 de mayo de 1351 por el obispo de Jesolo.