Trece peldaños desde el Campo di San Canciano y siete hacia la Calle della Malvasia: el puente de San Canciano, en Cannaregio, pasa sobre el rio dei Santi Apostoli apoyando su base en la planta baja de un palacio, donde dos viejos ganchos de hierro esperan la mano de los transeúntes —tocarlos trae suerte, jura la tradición.