El squero es el astillero de las barcas de remo: un plano inclinado que baja al rio para sacar y botar las embarcaciones, y a las espaldas la tesa, el cobertizo de madera abierto donde se trabaja al resguardo. En tiempos de la Serenísima los había por todas partes —las Calle del Squero lo recuerdan todavía— y la Giudecca, en el lado que mira a la laguna abierta, alojaba varios. Hoy en toda Venecia sobreviven seis, y dos están aquí.