Una calle estrecha y densa de escaparates, a un paso de San Zulian y de la Calle Larga: la Spadaria debe su nombre a las botteghe (talleres) de los armaioli, los espaderos que aquí forjaban las hojas de la Serenísima —espadas, puñales, armaduras para una ciudad armada que armaba también su orgullo—.