Una calle que abraza el costado sur de la iglesia de San Zulian, entre el campo (la plaza veneciana) y las Specchieri, y que lleva el nombre de un oficio invisible: los segretari. Eran los «mandarines» de la Serenísima: los nodari ducali y los funcionarios de la Cancillería, ciudadanos originarios excluidos del gobierno de los patricios pero dueños de la máquina del Estado.