Durante siglos los toneleros de Venecia tuvieron una obligación curiosa: arreglar gratis los toneles del dux. A cambio podían quedarse con los aros de hierro y las ramas de sauce, y el dux pagaba la comida a los operarios. Era uno de los vínculos entre los gremios y el gobierno de la Serenísima. El gremio dei Boteri e Butiglieri fabricaba toneles, cubas y botellas.