Esta fachada gótica sobre el Gran Canal guarda un secreto escrito en latín y en letras grandes: el palacio que ves es casi enteramente de 1777. La noche de 1774, un incendio —que las crónicas atribuyen a la negligencia de una sirvienta— destruyó el edificio cuatrocentista de los Michiel. La República, consciente de los antiguos méritos de una familia que le había dado tres dux, pagó la reconstrucción, terminada en solo tres años.