Al fondo del Campo della Maddalena —campo, la plaza veneciana—, uno de los más característicos de Cannaregio, se abre un portal apuntado. Es todo lo que se alcanza a ver desde aquí del Palazzo Magno, residencia del siglo XV de una de las familias más antiguas de la nobleza veneciana. Los Magno afirmaban que habían llegado desde Oderzo ya en 598 —o en 905—.