En el extremo norte de Cannaregio, donde la ciudad se adelgaza y empieza a oler a laguna, la Fondamenta Gaspare Contarini (paseo junto al canal) corre a lo largo de uno de los palacios más singulares de Venecia: un largo frente renacentista sin simetrías, hecho levantar en el siglo XVI por los Contarini «dal Zaffo», el único linaje patricio que podía presumir de un título feudal —eran en efecto condes de Jaffa, en Palestina—.