Sobre la fondamenta Toffetti, frente al squero donde nacen las góndolas, este palacio del siglo XVI asomado al rio di San Trovaso parece hoy uno de los tantos edificios sobrios de Dorsoduro. Y sin embargo su fachada fue un cuadro a cielo abierto: Jacopo Tintoretto la cubrió de frescos con cuatro fábulas de Ovidio y un friso de figuras desnudas, y detrás de sus muros se abre uno de los jardines más vastos de Venecia.