Al final de Calle dell’Aseo, donde la calle se cierra contra un muro de cerco, apoyada en el muro hay una cosa que no debería existir: la mitad exacta de una vera da pozzo (el brocal de un pozo). Perfil, peldaño y boca horadada aparecen cortados en seco, como un pastel a la mitad; la otra mitad continúa al otro lado del muro, en un patio privado invisible desde la calle.