No es un error ni un capricho: ese león está fuera de centro porque a su lado falta alguien. En el cuadro estrellado bajo la terraza de los Moros el mármol cuenta una ausencia. Cuando la torre fue inaugurada, el primero de febrero de 1499, junto al león, a su derecha, estaba arrodillado un dux de mármol: Agostino Barbarigo, el que había querido y firmado el reloj —su escudo está todavía esculpido en la gran campana de arriba.