Detrás del Teatro La Fenice el rio della Verona curva estrecho entre los muros, y aquí se alinean tres piezas del vocabulario veneciano: la fondamenta, el ponte y el sotoportego de San Cristoforo —el gigante que llevó al Niño más allá del río y se convirtió en el santo de los caminantes, patrono natural de quien atraviesa el agua.