Un puente de pocos peldaños, un giro, y el estruendo alrededor de la Fenice queda atrás: el Campiello dei Calegheri es uno de esos patios escondidos donde Venecia parece detenerse. El nombre huele a cuero: «calegheri» son los zapateros, y aquí, en el rincón entre San Fantin y el teatro, vivía y trabajaba la gente del zapato.