Parece una instalación para turistas y en cambio es una tienda de verdad: esta barca de trabajo de la laguna, transformada en puesto, es uno de los últimos verduleros flotantes que quedan en Venecia. Cestas de lechuga y calabacines, cajas de tomates y sandías expuestas a ras del agua, y el mostrador que sigue en la fondamenta (el paseo junto al canal) bajo el toldo verde.