La iglesia que cierra el campo —la plaza— de San Barnaba es más vieja de lo que dice su fachada neoclásica: la fundaron en 809 los Adami (o Adorni), la destruyó el gran incendio de 1105, la levantaron de nuevo con las limosnas de los fieles y la consagraron en 1350 dos obispos, Francesco Mociense de los Menores y Agnellino Sudense de los Predicadores, y la parroquia vivió así hasta la supresión napoleónica de 1810, cuando su territorio pasó a los Carmini.