A lo largo de la Salizzada dei Greci (salizzada, una de las primeras calles empedradas de Venecia), bajo el campanario que se inclina sobre el rio (canal veneciano), se alza la iglesia más antigua de la diáspora ortodoxa: construida por los griegos de Venecia entre 1539 y 1577 tras un siglo de disputas con el Senado, San Giorgio fue el corazón de la ’nación’ griega — cuatro mil personas entre mercaderes, intelectuales y estradiotas — que aquí celebraba el rito bizantino bajo el metropolitano de Filadelfia.