El íntimo Campo San Tomà, con el pozo en medio y las mesitas al aire libre, es un diálogo a distancia entre dos fachadas: la clasicista de la iglesia, rehecha en el siglo XVIII por Bognolo y coronada por el grupo de la Incredulidad de Santo Tomás del Cabianca, y enfrente la gótica de la Scoletta dei Calegheri, la casa de los zapateros.