En el muro de ladrillos de la casa junto al puente alguien, hace siglos, empotró una pequeña cabeza de mujer en piedra blanca: para los venecianos es ella, la Donna Onesta, la que dio nombre al puente, a la calle y a la fondamenta.
En el muro de ladrillos de la casa junto al puente alguien, hace siglos, empotró una pequeña cabeza de mujer en piedra blanca: para los venecianos es ella, la Donna Onesta, la que dio nombre al puente, a la calle y a la fondamenta.
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