Un puente suele cruzar el canal por el trayecto más corto: en perpendicular. Este, en cambio, no: su arco corta en diagonal el Rio di San Boldo (un pequeño canal veneciano), arranca de una orilla y se apoya en la otra varios metros más adelante. Las barandillas van hacia un lado, el canal fluye por el otro y quien lo cruza da un pequeño zigzag sobre el agua.