A medio camino entre Rialto y Campo San Polo, el Ponte de la Madoneta cruza el rio (canal veneciano) del mismo nombre, a pocos pasos del traghetto de Santa Sofia. El nombre procede de un tabernáculo —hoy desaparecido del puente— que albergaba una imagen de la Virgen muy venerada en el barrio: cada tarde se encendían velas al son del Ave María, y dos lámparas pequeñas iluminaban el lugar durante toda la noche.