De este palacio queda sobre todo el nombre: Ponte Molin, sobre el rio de Santa Caterina, lo toma del Palazzo Molin que se alzaba a sus pies, en Calle de la Racheta —una bella fábrica de arcos apuntados —arquitectura gótica para el Coronelli— que las viejas guías daban por restaurada y que en cambio fue demolida en 1819.