Los restos del Campiello del Remer, una pequeña plaza junto al agua a dos pasos de Rialto, son lo que queda de una casa veneto-bizantina del siglo XIII: el palacio de los Lion, mercaderes que regresaron del Levante con grandes fortunas. Lo más visible hoy es la escalera exterior de arcos apuntados que subía hasta el portal del piso noble: un fragmento de la Venecia medieval que tanto gustó a John Ruskin que lo dibujó en Las piedras de Venecia.