En el cruce de dos canales en Cannaregio, el rio (canal veneciano) di Noale y el rio di Santa Fosca, surge uno de los más grandes palacios tardogóticos de Venecia: construido a finales del siglo XV —y juzgado tan similar al Palacio Ducal que fue atribuido al mismo arquitecto, quizás el Calendario, quizás el Basegio— fue donado en 1538 al duque de Urbino, pasó luego a los Donà y, por deudas, a los Giovannelli.