Quien camine por la Riva degli Schiavoni acaba pasando junto a él sin saber quién es. El jinete de bronce que apunta la espada hacia la dársena de San Marcos es Víctor Manuel II, primer rey de Italia, y el monumento que lo retrata es un manifiesto risorgimental en bronce y granito que cuenta treinta años de historia en pocos metros cuadrados.