Derecha sobre el agua, plantada en un poste delante del embarcadero de las góndolas, hay una pequeña caseta de madera tallada pintada de verde: aguja puntiaguda, columnitas salomónicas en las esquinas, ventanitas cerradas con vidrios de colores. Dentro está la estatuilla de la Virgen. Los venecianos la llaman madonnina del ferale, y no es un edículo votivo como los demás: es la lámpara de una estación de navegación.