Una de las dos orillas que bordean el Rio Marin —su línea recta delata el origen artificial— en la parroquia de San Simeone Profeta: los venecianos la llaman también «dei Garzotti» por los cardadores que aquí trabajaban: levantaban la felpa de los paños con el «garzo», la cabeza espinosa del cardo, y tenían sobre esta orilla su scuola dedicada a San Nicolò, primero unida a la de los cimadori y luego autónoma.