Esta fondamenta de Cannaregio tiene un doble nombre —dei Riformati o del Bersaglio— que cuenta sus dos almas: los frailes franciscanos de la más estricta observancia, llamados Reformados, que fundaron aquí el convento y la iglesia de San Bonaventura, y el blanco público donde, ya desde el siglo XVI, los venecianos se ejercitaban en el tiro con las bombardas.