Asomada al rio que le da el nombre, a espaldas de la Scuola Grande di San Marco, la iglesia de San Lazzaro dei Mendicanti cierra idealmente siete siglos de asistencia veneciana: del primer refugio de Dorsoduro, la corte ai Santi Gervasio e Protasio donde en 1225 se recogió a los leprosos —la lepra, traída por las naves que volvían de Siria, se llamaba «mal de San Lazzaro»— a la isla-lazareto de 1262, hasta el hospicio creado aquí en 1500 tras las bonificaciones para San Zanipolo.