En el silencioso Campo San Beneto, a dos pasos del Museo Fortuny, se abre una de las iglesias más antiguas de San Marco. San Benedetto, el «Beneto» de los venecianos, surgió en 1005 por obra de algunas familias de la contrada, Caloprini y Falier entre otras; en 1013 los Falier la cedieron a los benedictinos de Brondolo, y solo en 1435 un papa veneciano, Eugenio IV, la hizo independiente.