En la curva del Gran Canal, frente al Fondaco dei Turchi y a orillas del rio de San Marcuola (canal veneciano), se alza una «casa torre» que en Venecia no se parece a nada más: planta gótica, monóforas trilobadas, y luego siglos de retoques —sobre todo de los siglos XIX y XX— que la han convertido en un enigma ecléctico donde lo auténtico y lo reproducido se confunden.