En la ribera de la Giudecca, frente al Bacino di San Marco, hay un palacio que parece salido del siglo XIV veneciano: ladrillos rojos, pináculos blancos y tres enormes ventanas ojivales abiertas sobre el canal. En cambio es del siglo XX, y quizá sea el último verdadero palacio construido aquí: lo diseñó para sí, entre 1912 y 1913, el pintor Mario de Maria, como casa y estudio.