El campo (plaza veneciana) de San Giuseppe se abre alrededor de la iglesia de Sant’Isepo, en una zona de Castello que hace cinco siglos todavía estaba cubierta de agua y marismas. Aquí asomaban los islotes de Secco Marina y Paludo, que se ganaron a las aguas cuando, en 1512, el Senado ordenó construir una iglesia dedicada a san José. Al lado se levantó el convento de las monjas agustinas, llegadas desde Verona.