Ca’ Rezzonico parece un palacio nacido de una sola pieza, pero es el resultado de un siglo de ambición veneciana. La familia Bon encargó el proyecto a Baldassarre Longhena en 1649; la obra se detuvo cuando el arquitecto murió y la gran fachada sobre el Gran Canal quedó inconclusa. En 1751 la compró Giambattista Rezzonico, rico patricio de origen comasco, y llamó a Giorgio Massari para terminar la obra sin traicionar el diseño barroco de Longhena.